El Poder de las Prácticas Diarias: Tu Camino hacia la Armonía y la Libertad
Haber desarrollado a lo largo de los años una rutina cotidiana de práctica de artes internas me ha permitido enfrentar momentos muy difíciles de mi vida: desde la muerte de mi padre, la separación de una pareja o la llegada de una enfermedad. La rutina diaria me permite mantenerme en el centro y enfrentar desde la calma. Y si me salgo y me ganan las emociones del miedo, la frustración o la rabia, sé por dónde ir, cuál camino tomar para volver a casa, a la paz de mi interior.
Claramente, requiere un mínimo esfuerzo, el esfuerzo de querer estar bien. La intención es crucial. Sin la voluntad de estar bien, el cuerpo no reacciona, no se activa para encontrar un mejor estado de armonía y salud. Lejos de hallar soluciones en palabras mágicas o en factores externos, el proceso interno y la experiencia de determinadas prácticas como la meditación, el yoga o el pranayama son la clave de vuelta a este estado de quietud. A veces hay que transitar todas las etapas antes de llegar. Y este mismo proceso nos permite evolucionar y liberarnos de conceptos, patrones, apegos y sufrimiento.
En el libro hablo de varias prácticas: elige las que resuenen más contigo en este momento preciso de tu vida, crea una combinación de dos o tres prácticas y repítela todos los días, dándote un tiempo de un mes, por ejemplo, y confía en que el cambio se producirá en ti.
Recuerda que meditar no significa alcanzar el nirvana, ni que ser un buen yogui signifique tocar la punta de los pies o llegar al suelo; lo que queremos conseguir es la paz, libre de la dualidad, del juicio y de la dependencia. Y esto lo logramos con la práctica constante, con fe en la misma rutina y en la vida.
La repetición constante de estas prácticas nos regala la libertad, la libertad del sufrimiento, permitiéndonos vivir más en armonía y felices con lo que tenemos, en gratitud y amor hacia nosotros y los demás.