CUANDO LLEGA LA ENFERMEDAD: EL ROL FUNDAMENTAL DE LAS PRÁCTICAS DIARIAS EN EL PROCESO DE CURACIÓN
..Y un día llega a la puerta de nuestro interior la famosa Enfermedad, afectando al cuerpo, que es nuestro medio para hacer experiencia en esta dimensión. La primera reacción es... 'me voy a morir', 'yo que quería vivir un poco más para hacer experiencia de esto y de aquello'...
Es la Enfermedad que llega para despertarnos de ese sueño en el que vivimos como máquinas, corriendo de un lado a otro, autómatas en la rutina diaria del trabajo y del personaje que 'revestimos'.
Y cuando esta "amiga" Enfermedad llega, conviene escucharla y ponerse manos a la obra. Siempre viene a contarnos algo sobre nosotros mismos, tal como los pensamientos que surgen durante la meditación. Lo mejor que podemos hacer es estar presentes, abiertos a sus mensajes, observando y actuando. Ahora sí, te diría el Tao Te Ching, que es el momento de actuar, pero no desde el miedo a morir, sino desde la calma, la fe y la plenitud de tu centro.
¿Qué me está diciendo la enfermedad? ¿Qué órgano está afectado? ¿Qué emoción esconde? La enfermedad es como si, de repente, la "mamá vida" nos hubiera apuntado a un curso intensivo que comienza en el mismo instante de nuestra 'inscripción'. Nos impulsa a concentrarnos en múltiples aspectos de nuestra vida. Las emociones que pudieron haber producido la enfermedad son las que necesitamos tomar en cuenta: sentirlas, reconocerlas y liberarlas con la toma de conciencia. Es una decisión muy fuerte de dejar ir todo lo que no nos está haciendo bien. Hay que sentirlo con intensidad en el interior; es un acto muy profundo de amor propio.
Muy a menudo, llevamos un ritmo de vida que no respeta nuestra verdadera naturaleza, o un trabajo que no nos agrada, e incluso, a veces, una pareja que parece habernos 'tocado' más que haberla elegida desde el corazón. ¿Y qué ocurre? Que, aunque empecemos a darnos cuenta, seguimos allí día tras día, durante meses, años, hasta que... ¿hasta que nos enfermamos, si tenemos suerte! Porque la enfermedad es esa "amiga" que la vida nos envia y que viene a despertarnos, a recordarnos que, quizás, se puede vivir de otra manera. Sí, si tenemos suerte, porque en el peor de los escenarios, seguimos así hasta la muerte sin que aparezcan oportunidades de cambio.
Para lograr vivir la enfermedad de esta forma, desde la calma y la aceptación de la enseñanza que conlleva, es indispensable contar con una práctica constante que te transporte a ese lugar, a ese estado interior. Y si la enfermedad no me permite mucho movimiento, medito y respiro conscientemente, llevando oxígeno, energía y presencia allí donde más se necesita. Tuve un amigo que, trabajando en un puerto, se cayó desde una gran altura, fracturándose varias partes del cuerpo. Inmovilizado en una cama de hospital, respiraba de forma consciente con la intención de que la exhalación llegara a cada rincón de su cuerpo, a cada hueso roto, para propiciar su sanación. Su recuperación fue rápida y, según los médicos, "milagrosa".
La enfermedad, muy a menudo, requiere tomas de decisiones delicadas. ¿Qué camino elijo?
Yo me refugio en la práctica: el miedo se desvanece con la meditación, el pranayama y una buena secuencia de yoga, las dudas se disipan, y así sé qué es necesario hacer. Tu vuelta a casa, a tu interior, es un refugio que te permite recordar quién eres de verdad y enfrentar lo difícil con una sonrisa, esperanza, amor y compasión. Esta apertura a la transformación, al cambio que la vida nos requiere, es la actitud necesaria para que de la enfermedad podamos aprender.
Desarrollar unas prácticas cotidianas constantes tiene el poder de fortalecernos y prepararnos para cualquier desafío o para la atención que la evolución requiere. En mi libro "Mis Prácticas Diarias", me gustaría inspirarte a que tú también explores una rutina cotidiana de prácticas internas, aquella que más resuene contigo en este momento. La clave es que te resulte fácil, pues recuerda que el Tao te invita a una vida de "esfuerzo sin esfuerzo", lo que significa no malgastar energía inútilmente. Un pequeño esfuerzo inicial, seguido por un fluir natural en el camino. Encuentra tu rutina cotidiana para enfrentar cualquier desafío o contáctame para que te acompañe en la creación de una rutina más adecuada para ti.